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Tabaquismo: Es hora de pensar en un cambio saludable

El tabaquismo es la primera causa de muerte prevenible en el mundo, afectando a más personas que la tuberculosis, el VIH/SIDA y la malaria juntas, según datos de la Organización Mundial de la Salud.


La nicotina es la droga más difundida y aceptada del mundo que, sumada a las más de 4000 sustancias tóxicas del tabaco, se asocia a más de 25 enfermedades mortales.

La prevalencia de consumo de tabaco en Argentina es del 22,2%, en la primera encuesta

realizada en 2005 representaba un 29,7%. La exposición al humo del tabaco ajeno dentro del hogar fue del 25,1% en 2018 y 33,9% en 2009. Por primera vez se relevó la prevalencia de consumo de cigarrillo electrónico arrojando que el 1,1% de la población manifestó consumirlo.

Si bien se observa un descenso en el consumo y en la exposición en el hogar, las cifras siguen siendo alarmantes. También se calcula que en nuestro país uno de cada tres adolescentes entre 13 y 15 años fuma y la edad de inicio es cada vez menor.

Como la mayoría de las adicciones, el problema se debe encarar desde varios ángulos para tener éxito: institucional, individual, farmacológico y comunitario. Las principales modalidades se basan en: información médica, terapia farmacológica, abordaje psicosocial y terapia cognitivo conductual por personal entrenado.

Dejar de fumar y recuperarse de la adicción es un proceso de cambio. Según Prochaska y Di Clemente dentro de este proceso, quien fuma puede estar en alguna de éstas 6 etapas:

• Precontemplación: no conoce o no considera tener problemas con la adicción y no contempla la posibilidad cierta de dejar de fumar.

• Contemplación: reconoce la situación cómo un problema o le genera alguna afección física, pero se muestra ambivalentes ante la decisión de cambio.

• Preparación: la ambivalencia se va transformando en determinación para cambiar y aparece un plan para dejar de fumar.

• Acción: el fumador puede entrar en acción y modificar su conducta respecto de su adicción. • Mantenimiento: la persona desarrolla estrategias para mantenerse sin fumar.

• Recaída: vuelve a fumar y comienza a recorrer nuevamente las etapas.

Estas etapas a veces se recorren más de una vez en el camino del abandono del tabaco. Muchas veces, a quien lo intentó y no lo logró le genera una carga de frustración que lleva a una mayor resistencia para encarar un nuevo intento de abandono.

Es por ello que es de importancia evaluar en qué estadio del proceso se encuentra la persona para ofrecer un plan de abordaje adecuado.

Si le preguntaran a usted: ¿está bien informado sobre los efectos nocivos del tabaco?,

seguramente diría que sí. En cambio, si usted fuese fumador y el interrogante fuera ¿cuáles son los factores que lo llevan a seguir fumando a pesar de ello?, ciertamente sería una respuesta que se relacionaría con la etapa en laque se encuentre. De hecho, aquel que se encuentra en la instancia de precontemplación puede minimizar los efectos nocivos y los factores que lo llevan a continuar fumando. Ante la pregunta ¿por qué fuma?, se suelen escuchar frases como “de algo hay que morirse”, “porque me gusta” o “es una compañía”. Son formas de sentirse ajeno al problema, por lo que la negación y el auto engaño ayudan a sobrellevar esta fase con una menor percepción del perjuicio.

El fumar es una adicción condicionada por un hábito reiterado y repetitivo de consumo. Ésta es tan fuerte que muchos fumadores no se conciben realizando determinadas actividades sin asociarlas antes, durante o después con el cigarrillo. Asimismo se produce muchas veces el fenómeno de tolerancia, por el cual se requieren dosis progresivamente más elevadas para lograr el mismo efecto. Ante un intento personal de alejarse de la nicotina del tabaco, un conjunto de síntomas le recordarán quién es el que manda en su organismo. El síndrome de abstinencia (sensaciónde malestar o mal humor, insomnio, irritabilidad, frustración o ira, ansiedad, dificultad en la concentración, intranquilidad, disminución o aumento del ritmo cardiaco, aumentodel apetito y la necesidad imperiosa de fumar) desencadenado por la falta de consumo, es el responsable de que la mayoría de los fumadores (pero no todos) fracasen a las pocas horas o días de sus intentos espontáneos.

La expectativa de vida es mayor cuanto antes se deja de fumar. Los fumadores que dejan antes de los 30 años de edad, tienen la misma expectativa de vida que alguien que nunca fumó. Aparte de los años de vida ganados, hay otros beneficios. ¿Cuáles cree que podrían ser los beneficios si dejara de fumar? ¡Tal vez sea el momento de descubrirlos!

Como reflexión final, pregunto: ¿Qué le preocuparía a usted si dejara de fumar? ¿Le genera

algún temor abandonar el tabaco? ¿Hay algo que le impida dejar el cigarrillo? ¿No ha fumado suficiente?

Nunca dude en buscar ayuda, siempre hay alguien que, sin conocerlo, está pensando cómo se la puede brindar. Los tratamientos personalizados multiplican las chances de éxito.

Diego Sánchez Gelós, es médico de planta, creador y coordinador del “Programa Tabaquismo”

del Instituto de Investigaciones Cardiológicas “Prof. Dr. Alberto C. Taquini” (Facultad de

Medicina, Universidad de Buenos Aires), donde se brinda tratamiento para la cesación

tabáquica y se desarrollan investigaciones vinculadas a la individualización terapéutica.

Solicite materiales informativos: sanchezgelos@gmail.com

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